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Mostrando entradas de julio, 2026

El Domingo de la semilla buena y la cizaña.

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  Evangelio:  Mateo 13,24-43   13,24: Les contó otra parábola: El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo. 13,25: Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. 13,26: Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. 13,27: Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña? 13,28: Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla? 13,29: Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo. 13,30: Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero. 13,31: Les contó otra parábola: El reino de los cielos se parece a una semilla de mo...

El Domingo para preparar la tierra buena

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  Evangelio:  Mateo 13,1-23   13,1: Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. 13,2: Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla. 13,3: Les explicó muchas cosas con parábolas: Salió un sembrador a sembrar. 13,4: Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron. 13,5: Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida; 13,6: pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron. 13,7: Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron. 13,8: Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas ciento, otras sesenta, otras treinta. 13,9: El que tenga oídos que escuche. 13,10: Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas contando parábolas? 13,11: Él les respondió: Porque a ustedes se le...

El Domingo para ir al Señor Jesús.

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  Evangelio:  Mateo 11,25-30   11,25: En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo: ¡Te alabo, Padre, Señor de cielo y tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla! 11,26: Sí, Padre, ésa ha sido tu elección. 11,27: Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo, sino el Padre; nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo. 11,28: Vengan a mí, los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. 11,29: Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy tolerante y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su vida. 11,30: Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.  – Palabra del Señor     Al inicio de su vida pública, junto a lago de Galilea, Jesús suscitó bastante entusiasmo y obtuvo un notable éxito; pronto, sin embargo, comenzaron los conflictos, las incomprensiones y la hostilidad. Muchos discípulos, desconcertados ...