«Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.»
LA MULTITUD BUSCÓ A JESUS PORQUE LES DIO DE COMER Y EL SEÑOR LES INVITÓ A HACERSE COMIDA PARA LOS DEMÁS. «Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.» San Juan 6, 24-35 Con el episodio de la multiplicación de los panes y los peces que representa la Eucaristía, Jesús había llevado a la multitud a crecer, a dejar de ser niños en la fe, a convertirse en hombres, en hombres adultos; lamentablemente falló. Nuevamente queda claro que el sistema religioso tradicional es más fuerte que la libertad que da el Espíritu y la apertura del Reino que ofrece el Señor. Seguimos advirtiendo especialmente en nuestro medio salpicado por la magia y la superstición que lo importante es la inmediatez. Mientras sigamos alimentando lo inmediato, el ofrecer los sacramentes sin un nacer de nuevo, el no ir a la fuente primaria del Evangelio para alimentar nuestras vidas y vivir la experiencia del Jesús de Galilea en una comuni...