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UNA NUEVA MANERA DE RELACIONARSE CON DIOS: PROFETISMO DE JESUS

«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? San Marcos 6, 1-6

En este Domingo, al inicio del mes de Julio, el Señor Jesús se encuentra de nuevo en la Sinagoga, lugar del culto de los Judíos y de la enseñanza de ley de Moisés. Si hacemos memoria de las dos experiencias anteriores de Jesús y la Sinagoga no han sido muy placenteras. En la Primera oportunidad ha sido interrumpido porque presentaba un mensaje nuevo que ponía en peligro la autoridad Judía de los Escribas y en la segunda le ha ido aún pero porque al final querían asesinarlo debido a que ha curado una persona precisamente en el día sábado, contrariando la ley de Moisés que no permitía ni siquiera sanar en el día de reposo o Sabbat.

Ahora lo encontramos según el Evangelista San Marcos por tercera vez en la Sinagoga. Según la Biblia, el número tres, significa: “aquello que es completo”. Es la tercera y última vez, ¿cómo le irá?

Sin embargo, todo pareciera que le tendría que ir muy bien porque le va a hablar a Nazareth, a sus coterráneos, podríamos parangonar a los comentaristas deportivos: “va a jugar de local”.

Nos dice San Marcos en el capítulo sexto, que es sábado y que Jesús empieza a enseñar en la Sinagoga. Su enseñanza es muy diferente a la de los Maestros de la Ley o de los Escribas que repiten las cosas ya dichas; Jesús, en cambio, hace una propuesta de una nueva relación con Dios que no es basada sobre el cumplimiento milimétrico de la ley sino de la acogida del amor y misericordia.

Toda esta manera nueva de enseñar causa entre sus parientes, familiares y coterráneos desconcierto.

En nuestra vida de fe lo más importantes no es el cumplimiento de normas sino tener una relación verdadera con el Señor. Tal vez nos hemos preocupado demasiado por la observancia de la ley y aún no conocemos el amor de Dios, su bondad y su misericordia.

Sonia es una feligrés que conocí a través de una red social al hacerme una pregunta que derivó en otras preguntas y posteriormente en una larga dirección espiritual que ahora trato de continuar a pesar de la pandemia y de su nueva residencia fuera de nuestro continente.

Ella me preguntó por el horario dominical de la “Misa Mayor”, pues quería cumplir con el precepto dominical e “oír Misa” y quería hacerlo en la principal o mayor como se acostumbra decir. Pues en realidad no me había preocupado por tener “Misa Mayor”, sino que mi preocupación estaba en “celebrar” el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor en donde todos como hermanos pudiésemos antes que “oir” para cumplir con el precepto llegar a un encuentro personal con ese Señor al cual vamos a adorar al templo.

Sonia se ajustó a una Eucaristía vespertina a la cual venían participando bautizados que habían tenido ya un encuentro de iniciación cristiana mediante un seminario conocido con el nombre de “Nueva Vida”. Fue acogida y vinculada a la comunidad de hermanos que le prestaron una Biblia, la hicieron sentir hija de Dios y miembro de su Iglesia.

Después de esa celebración vinieron largas horas de dirección espiritual para poder retomar la importancia del bautismo y el amor de Dios. En uno de esos seminarios hay un tema muy hermoso que se fundamenta en una dinámica por medio de la cual reconocemos al Señor Jesucristo como Nuestro Dios, Rey y Señor. Ella ese día se quebrantó mucho porque se acogió a la gracia sin renunciar a la Ley. Reconoció las palabras del Señor Jesucristo que dice: “no he venido a abolir la ley sino a darle cumplimiento”

Ella, pasó de ser una bautizada que buscaba la misa mayor, o la última misa dominical en cualquier parroquia para cumplir con el precepto, a adorar cada día la presencia Eucarística en el Sagrario, a leer, meditar y predicar la Palabra de Dios contenida y enseñada en la Biblia, a reconocer el valor de la comunidad cristiana para vivir el discipulado misionero y especialmente a “celebrar”; no a oír misa.

El Señor Jesucristo predica en la Sinagoga a sus hermanos, vecinos, parientes y familiares una nueva relación con Dios. Al Igual que al Señor Jesucristo a muchos que intenten tener una verdadera relación con el Señor, nueva y amorosa sin tener como acusadora a la ley pasará por el mismo desprecio que experimentara de parte de sus coterráneos.

La reacción de quienes lo escuchaban se traduce en una pregunta: “¿de dónde le vienen éstas cosas?” Ponían en duda que toda esta manera nueva de relacionarse con el Padre viniera del mismo Dios. Ellos pensaban que había una fuerza extraña, mágica en el accionar de Jesús. Lo ven como un mago, muy de moda en la época del Señor, ya después en libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo va a tener que enfrentarse a ellos.

En las palabas de la autoridad judía y de sus mismos coterráneos, Jesús es tratado con desprecio, preguntan si ¿acaso él no es el carpintero? o el hijo de María?, que según las costumbres judías es una ofensa. Los judíos nunca recuerdan ni reconocen a un individuo como el hijo de la “madre”, sino como el hijo del padre. Pero toda esta situación en verdad era una reacción, porque estaban escandalizados por su manera de enseñar.

Jesús conoce y lanza ese proverbio: “ningún profeta es bien recibido en su tierra”. El se refiere a sí mismo como Profeta.  El Profeta es el que teniendo una relación íntima con Dios habla de Dios, pero la relación de Jesús Profeta es con el Dios que hace nuevas las cosas, por lo tanto, su profetismo se basa en una nueva relación con el Padre. La novedad escandaliza y pone de nuevo en aprietos al Señor en el lugar de enseñanza de los judíos: la Sinagoga.

En este momento histórico llamado “pandemia” ha resonado una y otra vez la invitación a reinventarse. Pienso que no es tanto tomar caminos nuevos para llegar a las metas que nos hemos propuesto, sino volver la mirada a ese Dios de nuestro Señor Jesucristo que nos hace nuevos, que nos invita a una relación nueva con El.

Necesitamos dejarnos llevar por la Gracia y la novedad de Dios como lo hizo Sonia y otros que conocemos como Santos. Pues hoy más que nunca las relaciones han de cambiarse y han de tener como eje fundamental: el amor.

Feliz Domingo.

 

Comentarios

  1. A mi Sonia me enseña que no debemos buscar una misa sino un encuentro con el señor Jesucristo para seguir aprendiendo más de tu palabra y así poder ser mejores discípulos y dejar el miedo y seguir siempre de la mano de el señor

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    1. Bendiciones. Seguimos en la Búsqueda del Señor y así nuestra vida será diferente. Feliz día.

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