“Ellos salieron a predicar la conversión". Marcos 6, 7-13
EL DISCÍPULO DEL
SEÑOR JESUS TRANSPARENTA EL REINADO DE DIOS.
“Ellos salieron a
predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos
enfermos y los curaban”. Marcos 6, 7-13
Según la cultura Judía todo aquel que pertenecía a su misma
Tribu se le consideraba y se le llamaba hermano y precisamente encontrándose en
su tierra, en Nazareth, en medio de sus hermanos no es bien recibido porque su especial
relación con Dios que es muy diferente a la de sus coterráneos y de igual
manera su propuesta es generar una relación nueva que le diera sentido al culto
hasta el momento practicado por sus coterráneos.
Después de este momento de rechazo y de incredulidad por
parte de los suyos, no se amilana, sino que lo sucedido lo lleva a intensificar
su tarea misionera.
En este domingo nos detenemos en San Marcos capítulo 6, versículos
de 7 a l 13. Encontramos un versículo muy interesante: “Jesús, recorría las
ciudades enseñando”; Jesús no vuelve a ir a una Sinagoga, ha reconocido por la
experiencia anterior que estos lugares de culto son contrarios a la acción del
Espíritu por lo tanto es inútil perder tiempo en ese ambiente.
El lugar de la enseñanza va a ser en donde están los marginados,
en las periferias y aparece el número 12, el número de los discípulos, el de
las tribus de Israel, por lo tanto estos discípulos representan al nuevo Israel,
El número 12, por lo tanto tiene un significado de Pueblo, de estar juntos, de
comunidad y de la novedad de un nuevo Pueblo: el nuevo Israel.
De igual manera les “ordenó”; verbo que usa San Marcos
porque seguramente encontró en ellos resistencia, de no llevar sino lo mínimo y
nada que los distrajera de la centralidad de la predicación: “el Reino de Dios”.
El no llevar ni pan, ni dinero sino un bastón y sandalias expresa la necesidad
de libertad que ha de tener el discípulo para ir por los caminos y así ser
ligeros en el momento de ir de un lugar a otro, serán mendicantes no residentes
de un lugar en especial. Serán señores de la libertad en la austeridad y no
ricos en la esclavitud de las posesiones materiales para así no traicionar el mensaje
propio del Evangelio.
Al Señor Jesús no les indica qué deben decir sino cómo deben
ser portadores de la Buena Noticia. La libertad que debe caracterizar al
discípulo debe ser también interior y es una característica de quien lleva el
Evangelio, al igual que permanecer en las casas que los acojan, rompiendo así
con el tabú muy propio de los hebreos que sólo se hospedaban en casa de
observantes hebreos para no ir en contra de la normatividad de Moisés. Los discípulos
han de ser libres para poder romper con todos éstos tabúes y así poder hacer
presente no una religión nacionalista, cultual y ritual sino para presentar y
esparcir la semilla del Reino.
En los lugares en donde no los reciban han de sacudir el
polvo que se les ha de pegar en sus sandalias, una costumbre muy propia de los judíos
que al entrar en tierra pagana consideraban que el polvo de sus tierras era impuro
y por lo tanto al entrar de nuevo en tierra de Israel se sacudían las sandalias
para no traer la impureza y la contaminación del culto a otros dioses. Para
Jesús el pagano es el que es incapaz de acoger el Reino de Dios, el que no
acoge a sus discípulos y por lo tanto han de sacudir hasta el polvo de sus sandalias.
La conclusión de este texto evangélico es de conversión de
las personas a las cuales se les proclamó el Evangelio del Reino, es decir hubo
en realidad en las personas que lo acogieron un cambio de vida. Expulsaron
muchos demonios, liberaron a las personas de esas ideologías religiosas nacionalistas
y los hicieron disponibles para acoger la propuesta del Reino de Dios presentado
por el Señor Jesús.
Llama la atención que las personas que acogieron la
predicación de los discípulos no sólo se liberaron de las araduras religiosas y
espirituales, sino que en ellos hubo una restauración de todo su ser: fueron también
sanados de sus dolencias físicas al igual que de las espirituales y religiosas.
En el momento que estamos viviendo, de enfermedad generalizada,
de angustias y desesperanza se hace necesario el discipulado cristiano; necesitamos
sentirnos enviados por la fuerza del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo para
poder liberar a tantas personas de mitos, supersticiones, tabúes religiosos,
tradiciones y prácticas que durante siglos nos han impedido acoger el verdadero
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
El ir a las familias y narrar la experiencia que hemos
tenido con Cristo no puede ser una imposición de una institución sino la
alegría el Evangelio como la llama el Papa Francisco, pero ¿Cómo sentir esa
alegría si ni siquiera nuestros cristianos católicos han tocado con su propia
mano el Evangelio? Estamos improvisando en el envío de los discípulos, aún más tenemos
que contentarnos con los feligreses o también llamados fieles, fieles a una
celebración a un rito, pero aun no alcanzan a ser discípulos del Señor.
Los Obispos, Presbíteros y demás bautizados que se reunieron
en Aparecida, Brasil, llegaron con unas propuestas de discipulado misionero,
pero al igual que en el Evangelio de este Domingo el envío y el mandato si no
nace de la fuerza del encuentro personal con el Señor Jesucristo y del Evangelio
seguirá siendo un simple slogan, un plan pastoral más y una actividad, que no
logrará la conversión, el cambio de vida y la transformación de nuestra sociedad.
Me alegra sobremanera cuando nos encontramos en los “pequeños
grupos de Jesús”, experiencia que tiene poco de ser practicada en la Parroquia
San José, pero en donde puedo sentir la unción de bautizados que quieren
narrar, contar, comunicar a sus hermanos aquello que el Señor les dice y aquello
que queda en sus vidas. Hay un deseo en estos hermanos de comunicar el Dios que
van descubriendo, de renunciar a esas prácticas que los entretenía pero que a
la vez no les dejaba levantar las alas como las águilas. Esta cita de los viernes
a las 6:30 p.m. no ha sido en vano porque en tiempo de pandemia es el Señor con
la fuerza de su Palabra que nos ha transformado y ungido en salud espiritual y
corporal.
Feliz Domingo.

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