DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2020
UN DIOS QUE QUIERE PAN Y TRABAJO PARA TODOS.
“¿vas a tener tu envidia porque soy bueno?” Mt 20,
1-16
Me ha llamado en éstos días la atención como después de los
actos vandálicos que llevó a la muerte más de una decena de personas y
destrucción de CAIS y otros establecimientos públicos y privados, surgieran
espontáneamente vecinos a ayudar en la limpieza y reconstrucción de éstos
lugares con unas pancartas que decían: “los buenos somos más”.
La bondad siempre estará por encima de la maldad y el Dios y
Padre de Nuestro Señor Jesucristo nos sorprende cada vez más al mostrarnos que
El suscita corazones buenos en medio de las hordas de maldad. La semilla del
bien siempre estará presente en nuestras vidas a pesar de que haya brotes de
violencia e injusticia.
Lo bueno y lo bello son categorías que los filósofos
antiguos la asociaron a dios. Pensadores como Plotino y Platón desarrollaron en
las elucubraciones filosóficas concepciones metafísicas de la belleza y la
bondad, afirmando que es una idea eterna, perfecta, inmutable teniendo como
idea originaria el mismo dios, concepciones retomadas en la edad media
especialmente por Santo Tomás y San Agustín de Hipona quienes concluyen que la
belleza de los objetos viene de Dios.
Toda belleza y bondad vienen de Dios, sentencia que rápidamente podemos hacer de las conclusiones del libro del Génesis en el marco de la creación cuando el autor sagrado dice que todo lo hizo bien.
Es hermoso y grato ver la belleza de la creación y toda la
bondad que hay en ella, pero a su vez preocupante como el hombre que es el
administrador de la creación alejándose de ése proyecto Divino se ha convertido
en generador de violencia, destrucción y caos. Aun Caín sigue su curso con su
envidia destructora en medio de la familia de Adán y Eva, prototipos de todo
humano creado.
Al leer el Evangelio de éste domingo en Mate 20,1-16 el
Señor Jesucristo nuevamente mediante una parábola nos presenta a un Dios que se
preocupa porque cada hombre tenga pan y trabajo como medios de dignificación. La
belleza y la bondad de la creación se ven amenazadas cuando encontramos
cinturones de miseria frente a condominios en donde todo lo tienen; personas en
el sub empleo o trabajos informales frente a personas que tienen asegurado su
trabajo con todas las componendas hasta su vejez. ¿Será que Dios quiere esto?
Pues en la parábola de éste domingo el Dios nuestro y Padre
de Jesucristo quiere igualdad de paga para todos. Quiere que todos tengan el
mismo salario, sin embargo, los cálculos humanos llevan a que los que más trabajaron
sientan envidia por el salario igualitario que recibieron los que fueron
contratados después del mediodía.
La respuesta del Propietario de la viña de la parábola es justa
en su bondad y es que el salario debe ser igual para todos, desempeñen el trabajo
que sea y el tiempo que le dediquen a la vendimia. Él dice: “¿vas a tener
envidia porque soy bueno?”
Muchas frustraciones que han llevado a la violencia han
tenido su origen en tantas injusticias que siguen gritando al cielo y cuando
los profetas han hablado no les hemos escuchado y hemos tenido que escuchar el
crujir de las piedras. (“Os digo que si
éstos callaran, las piedras clamarían”
Lc 19,40)
Tal vez ninguna institución logre estándares de justicia
según la bondad y la justicia de Dios. En todas las instituciones hay rupturas
monumentales al plan de Dios y vemos como las injusticas son la gasolina que
incendia la sociedad.
Dios sigue gritándole a las instituciones: “¿vas a tener
envidia porque soy bueno?”, sigue cuestionando el Nuevo Orden Mundial, la
administración de los bienes y especialmente la medida que usamos en el momento
de dar a cada quien lo que le corresponde. ¿Y qué le corresponde?, aquello que
tasa nuestro corazón mezquino o aquello que brota del corazón generoso de Dios?
Nuevamente nos cuestiona la idea que muchos hemos heredado
del Dios del Antiguo Testamento y las diversas imágenes distorsionadas que
hemos creado del único y verdadero Dios de Nuestro Señor Jesucristo.
Al inicio de ésta semana talvez tendremos una nueva óptica
de análisis y nos preguntaremos ¿por qué no somos buenos, porque no somos
justos, porqué la belleza de Dios está siendo amenazada por tanta violencia,
desigualdad e injusticia? A partir de una mirada profunda al Evangelio de éste
domingo todo lo que los medios de comunicación incluyendo las redes sociales
nos presenten será un gran desafío de rechazo a los autores de la oscuridad y
el caos para no seguir en contra de la bondad y la belleza de Dios.
Feliz Domingo.

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