DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE 2020
¿Soy de izquierda o de derecha?
“Los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en
el camino del reino de Dios”
Mg. Sady Daniel Espinel Aldana, Pbro.
La falta de coherencia en los dirigentes y especialmente en
todos los que tenemos alguna responsabilidad de guiar a un pueblo, nación o
grupo humano nos está llevando cada vez más a vernos amenazados a protestas y
desmanes traducidos en violencia, hambre y desolación.
Es muy fácil y grato escuchar en campaña política las
promesas de los candidatos, el verlos como pasan fácilmente a otra tolda
política buscando simplemente un aval para poder aspirar a un cargo público o
gerenciar una corporación.
Se habla que el país está cada vez más polarizado, hay
opositores de un gobierno de centro derecha que se ufanan de ser de izquierda y
los de derecha actúan en contra de los de izquierda y así los medios de
comunicación nos informan y entretienen en esa dinámica llamada “polarización”.
Tal vez cuando tratamos de entender quienes son los unos y
quienes son los otros buscamos la raíz filosófica y política de la derecha y de
la izquierda entonces empezamos a reconocer que sus fundamentos, sus raíces
filosóficas y políticas en favor del pueblo han sido abandonadas priorizando sus
actuaciones en conveniencias personales.
Una de las raíces históricas para hablar de izquierda y
derecha se remontan a la interpretación de Hegel de la religión , la historia y
la política; según el filósofo dependiendo si se le atribuye la razón de ser al
devenir histórico a dios o a la naturaleza de es de izquierda o de derecha,
presupuesto que después fue criticado filosóficamente por Marx dando paso a
corrientes de izquierda en la utopía socialista en donde inspirados por la
igualdad y la libertad de la revolución francesa buscaban desde un materialismo
ateo colocar al hombre como el centro de las cosas en una búsqueda total de
igualdad.
Esta corriente como utopía, se quedó en eso, en una quimera
con mutaciones a revoluciones como la del 26 de julio en Cuba y la triste
realidad que vemos en personas migrantes que vienen de nuestro vecino país en
donde hay un presupuesto socialista que no favorece a la clase trabajadora ,
sino que por el contrario su economía está en manos de unos pocos que ostentan
el poder y los más humildes cada vez más enajenados en una falacia política y
económica, dejando el ambiente propicio para una verdadera lucha de clases.
Y esta realidad es la que estamos todos los días advirtiendo
cuando vemos los resultados tan nefastos de la falta de coherencia tanto en lo
moral, ético, político y económico.
En la liturgia de éste domingo, el Evangelio nos sigue
presentando al Señor Jesucristo que nos enseña por medio de parábolas, de
comparaciones muy de la vida práctica para darnos grandes enseñanzas, pero
talvez al escuchar al Hijo de Dios que advierte la incoherencia de los
dirigentes religiosos de su época y afirmar que los publicanos y las
prostitutas les llevaban la delantera en el camino del Reino de los cielos
suena como una verdadera declaración de guerra moral, religiosa y política a
quienes dirigían al pueblo.
El Señor Jesucristo de una manera muy sutil presenta en su
parábola a dos hijos de un padre que los envía a trabajar en su hacienda, el
primero dijo: no quiero, pero recapacitó y fue, el segundo dijo: voy, pero no
fue.
El padre de estos dos hijos es el Padre Creador de todas las
cosas que nos ha dado inteligencia y autoridad para administrar toro lo creado
y los hijos somos nosotros, unos que nos creemos perfectos, pero que no hacemos
práctica lo que creemos y el otro representa a muchas personas que han experimentado
la imperfección del pecado pero que han tenido un proceso de conversión y ahora
viven como buenos y prósperos administradores de la hacienda de su padre.
Las prostitutas y los pecadores públicos que se convirtieron
con la predicación de Juan el Bautista le llevan la delantera a los fariseos y
letrados que se creían santos y perfectos pero su vida era un verdadero
desorden, hasta el punto que el Señor los trató de sepulcros blanqueados, es
decir por fuera muy bonitos de apariencia, pero por dentro llenos de carroña y
porquería.
Para los dirigentes religiosos de la época del Señor Jesús,
estas palabras no fueron ningún halago, por el contrario, se convirtieron en
una pedrada en el ojo tuerto hasta tal punto que el sanedrín en pleno tenía
cada vez más motivos para llevarlo a juicio.
La enseñanza que nos quiere dejar el Evangelio de este
domingo es una invitación a buscar la raíz de nuestra filosofía política, de
nuestros fundamentos religiosos para ser coherentes.
Hay mucha preocupación porque éste o aquel se declara de
izquierda o de derecha, cristiano, católico, ateo, mujer, hombre, transgénero,
gay, progresista o de una de las tantas opciones que están en la paleta de
colores de las redes sociales y medios de comunicación, dispuestos a cambiarse
de bando de acuerdo a las conveniencias y en esa dialéctica su síntesis es la
instrumentalización de la masa a favor de quienes manejan el poder.
¿Antes de declararnos de aquí o de allí nos hemos tomado la
molestia de saber, de fundamentarnos que significa ser de izquierda, de
derecha, cristiano o ateo?
Tal vez muchos hemos estado como marioneta en manos del
manipulador y en un momento de nuestra vida nos hemos sentado a reflexionar aprovechando
la inteligencia que Dios nos dio para empezar a ser coherentes con aquello que
creemos y profesamos. Las prostitutas y publicanos de los cuales nos habla el
Evangelio de este domingo no son mas que las personas que hicieron un pare en
su vida, escucharon la voz del Señor en su corazón y empezaron a ser coherentes
con su fe.
Deseo finalizar con el testimonio de una trabajadora sexual
que permitió que en su corazón se alojara la Palabra de Dios: «Ahora, cuando llego a casa después del
trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y
después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi
sufrimiento […] Jesús, quiero cambiar de vida, guíame, porque tú solo conoces
mi futuro». https://www.gruposdejesus.com/26-tiempo-ordinario-mateo-2128-32/
El Señor nos limpie, transforme y nos muestre la luz para ser coherentes.
Feliz Domingo.
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