Domingo 4 de Octubre: inscríbete para celebrar la Eucaristía, pero antes lee y reflexiona en el Evangelio.
¿Evangelización o entretenimiento religioso?
“Se les quitará a
Ustedes del Reino y se les dará a otros” Marcos 21, 33-43
Mg. Sady
Daniel Espinel Aldana, Pbro.
En este domingo, nuevamente el Señor Jesucristo utiliza en su pedagogía mesiánica una parábola para cuestionar a los dirigentes religiosos en su tarea de hacer presente el Dios.
La parábola de los labradores homicidas es una verdadera
alegoría de un pueblo amado y escogido por Dios, un pueblo que gozó de su amor,
pero que en el momento de recoger sus frutos solo produjo cardos traducidos en
tristezas al asesinar a sus enviados para que recogieran la cosecha, atentando
incluso contra su hijo amado.
Esta Parábola parece que nos motivara para ir al buscador de
Google y preguntarle por los frutos de la evangelización de nuestras Iglesias y
con seguridad nos llevaríamos sorpresas.
Pareciera que todo el accionar de nuestras instituciones se
centra en el culto, el sacramentalismo, el edificar sin tener en cuenta la
“Piedra angular”. Se podrán realizar grandes actividades, pero sino lo hacemos
cimentados en la persona del Señor Jesucristo todo será un hacer por hacer.
Se hizo célebre la frase: laissez faire, laissez-passer que
se traduce del francés en el dejar hacer, dejar pasar, cuando los economistas
fisiócratas permitieron el transcurrir natural de la economía sin el esfuerzo
que se caracteriza el hoy de los mercados volátiles y cambiantes.
Estamos en nuestras instituciones realizando actividades que
podrían calificarse de bonitas, pero no son mas que un “dejar hacer y un dejar
pasar” porque carecen de la cimiente que es Cristo, el Señor, la presencia
misma del Reino.
¿Y qué nos dicen los grandes buscadores de la internet?
Desafortunadamente ellos registran que hay cada vez más violencia, irrespeto a
los derechos humanos, atentados al medio ambiente, corrupción en las
instituciones. A pesar de que hay esfuerzos de unos pocos por trabajar por la paz,
de respetar los derechos humanos y el medio ambiente, el desequilibrio es muy
grande.
Para cumplir con las expectativas de nuestro Padre Dios
necesitamos volver a lo fundamental, a la Piedra angular que es su Hijo
Jesucristo, conocerlo en su Palabra, amarlo en su presencia real y sacramental,
dejarnos transformar, quemar, ungir por su Santo Espíritu.
Cuando advierto la transformación en las personas después de
haberlas acompañado en procesos de encuentro con el Señor Jesucristo en el
estudio Bíblico, en la alabanza, en la oración comunitaria, en la celebración
de la fe, descubro que esas metanoias, esas conversiones no han sido por miedo
al infierno, ni por las muchas dinámicas humanas de un plan pastoral, sino de
haber abierto su corazón a un Dios que nos habla a través de su Palabra
contenida en la Biblia, y haber dedicado tiempo a desaprender prácticas
religiosas que lo habían vuelto rutinario, repetitivo y dependiente.
Que hermoso es experimentar que hay parejas que están
reposando su edificación sobre Cristo, la piedra angular, empresarios que oran
antes de iniciar su jornada con sus empleados, dirigentes religiosos que
predican y exaltan el nombre del Señor, del Rey de Reyes, comunidades de
hombres y mujeres que a través de la alabanza y la adoración permiten que el
Espíritu Santo conduzca sus pensamientos llenándolos de Sabiduría y
entendimiento.
La Iglesia, las iglesias si no colocan a Cristo como el
centro y no me refiero a un fresco o una talla hermosa en su cruz, sino al
Señor, al mismo que apareció a sus discípulos, a esos que aún no tenían palacios,
ni grandes bienes materiales, llenos de incertidumbre y temor, cuando lo único
que tenían eran perseguidores, Romanos y Judíos dispuestos a quitarles la vida,
para que en fe nuevamente podamos escuchar su voz: “no tengan miedo, yo estaré
con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
Cuando nuestra vida cristiana está fundamentada en Cristo ya
no hay miedo ni temor, dice San Juan el Evangelista: “en el amor no hay temor”
Jn 4, 18, al contrario, cuando como creyentes hemos desechado la piedra angular
que es Cristo, el temor, el miedo serán nuestro combustible y seguiremos siendo
dependientes, estado aprovechado por los comerciantes de lo sagrado para
mantenernos sujetos a sus pretensiones humanas.
La verdad nos hará libres y esa verdad es Cristo, hay que
buscarla como la piedra preciosa, la de mayor valor en un mundo en donde hay
grandes ofertas para encontrar otras de gran valor que solo nos traerán
tristeza y dependencia.
La Parábola de este domingo termina con una sentencia muy
fuerte: “Por eso les digo que se les quitará a ustedes el Reino de Dios y se
dará un pueblo que produzca sus frutos” Mt 21, 43.
Entonces qué pasará con nuestra Iglesia, bueno, a la que
pertenezcas, ¿si no da fruto? a las instituciones que fueron creadas para
evangelizar como emisoras, colegios, universidades, parroquias y otras que se
dedican a realizar actividades de entretenimiento, ¿pero Cristo ha sido
conocido por los que se encuentran al servicio de esas instituciones?
Nadie puede dar de lo que no conoce ni ha recibido. La
metanoia o conversión se hace necesaria en cualquier institución de Iglesia
para no terminar siendo buenos influenciadores o comediantes que hacemos reír y
entretenemos, pero no predicamos al Señor Jesucristo.
Dice San Pablo: “la fe viene como resultado de oír el mensaje,
y el mensaje que se oye es la Palabra de Cristo. Rm 10,17
Feliz Domingo.
Tu inscripción las puedes hacer al 3175292638

Considero que a nosotros, el pueblo, aún nos cuesta entender que los planes de Dios deben estar por encima de nuestros apegos, y x esa razón, siempre dejamos la Palabra que da vida para el final de nuestra jornada, del mes o del año... Y cuando nos damos cuenta, se nos acaba la vida y no logramos ni conocer, ni amar a Jesús, mucho menos, vivir de acuerdo al Evangelio.
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