¿DONCELLAS CREYENTES O DISCIPULAS?

"Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Se lo aseguro: no las conozco”. Mt 25, 1-13

Este Domingo se caracteriza nuevamente porque el Evangelio del Señor Jesucristo según San Mateo presenta una parábola para hablar del Reino de los cielos. A qué se parece el Reino de los cielos.

En las fiestas, especialmente de bodas era de costumbre que las doncellas, las vírgenes recibieran a la puerta con lámparas encendidas en las manos, pero que pasaba si el novio tarda y las vírgenes se quedan dormidas o ¿por descuido no tienen aceite para prender sus lámparas?

La parábola que nos presenta San Mateo en su Evangelio es una escena en donde el Señor Jesucristo narra la parábola de las vírgenes sensatas y las vírgenes necias que esperan la llegada del novio a su fiesta de boda. Las sensatas han esperado despiertas, han tenido el aceite para encender sus lámparas y por el contrario las necias han hecho todo lo contrario.

En este especial que me ha permitido el periódico el Frene he venido de manera muy práctica respondiendo a una pregunta muy sana para nuestra vida espiritual y es ¿qué significa ser discípulo del Señor Jesucristo?

El Evangelio cada ocho días nos ha venido dando elementos muy valiosos para ser discípulos del Señor Jesucristo y para desaprender prácticas y sentimientos que, aunque son muy hermosos no nos permiten estar verdaderamente en el grupo de los discípulos del Señor Jesucristo.

Tal vez nuestros templos tanto en la catolicidad como en el cristianismo no católico percibimos numerosas personas que buscan al Señor Jesucristo motivados por creencias y prácticas, pero en realidad no logran ser discípulos del Señor Jesucristo.

El creyente no por lo general es discípulo. En la antigua Grecia hubo un gran maestro llamado Sócrates y su gran discípulo fue Platón, este discípulo no sólo conoció la filosofía socrática, sino que su discipulado se hizo una vida, una verdadera configuración a su gran maestro. Platón vivió en la casa del maestro, asumió la filosofía no como un aprendizaje académico, sino que además su pensamiento filosófico evolucionó hasta el punto que después él tuvo su propia escuela filosófica con alumnos que le seguían dando paso a la filosofía Platónica.

La Palabra discípulo en el Evangelio estuvo influenciada de la experiencia griega “maghthv” y los discípulos del Señor Jesucristo son diferenciados por los evangelistas como la “multitud”.

Juan el Bautista tenía discípulos, personas que vivían con él, en su estilo, en el desierto, como anacoretas y aprendieron la importancia de la conversión como preparación a la venida del Mesías.

El Señor Jesucristo después del encuentro con Juan el Bautista en el Jordán inicia su predicación Evangélica y se le unen hombres y mujeres, incluso algunos de la escuela de Juan el Bautista iniciando así un discipulado en donde como dice el Evangelio, los discípulos conocieron los secretos del Reino, oraron, salieron a predicar, acompañaron al Señor Jesucristo en su tarea misionera y las viudas y señoras adineradas ofrecían sus bienes para que los discípulos y su Maestro pudieran ir sin pasar muchas necesidades de aldea en aldea y muchas de ellas hacían también parte de éste discipulado.

La experiencia del discipulado incluía la vida en común, o la vida comunitaria, en donde ellos escuchaban, asumían un estilo de vida y en una mayéutica al estilo de los discípulos de Sócrates preguntaban por los caminos aquello que el mismo Señor estaba sembrando en sus corazones. En la mayéutica socrática hay un diálogo, la enseñanza no es bancaria, no tiene una sola dirección, sino que se garantiza la doble vía para poder obtener una verdadera construcción de significado. Así los discípulos del Señor se hicieron seguidores del Maestro, lo admiraron, lo acompañaron en su sueño del Reino de Dios hasta que, en la escena de la transfiguración en el monte, El los aterrizó en el gran acontecimiento de la cruz, el ir a Jerusalén para morir como los demás profetas asesinados en Jerusalén. Ahí el Maestro deja ver que el proyecto del Reino es de su Padre y que el protagonismo en el liderazgo está en el servicio y en la entrega a sus hermanos.

Humanamente podríamos hablar de fracaso, pero según el proyecto del Padre, por amor entregó a su único Hijo para la Salvación del Mundo. Verdad Teológica y Bíblica que algunos de los discípulos como Pedro no lograron entender sino hasta la Ascensión del Señor, cuando lo vieron partir hacia la casa del Padre.

El Señor Jesucristo aglutinó muchas personas, especialmente todos aquellos que vivían bajo muchos años de dominación de una potencia extranjera como los Romanos y por una autoridad religiosa como la Judía que no le permitía a las personas vivir en dignidad. En esa sociedad había muchas viudas, huérfanos, pobres, leprosos, enfermos de todas las dolencias, pero especialmente con una expectativa de restauración política y religiosa del reino de Israel.

En la actualidad los templos y antes de la pandemia aún más veíamos templos a reventar especialmente allí donde hay expectativas de salud por el Señor de los Milagros u otras devociones de nuestra fe. La salud, el empleo, la prosperidad, la afectividad, la falta de paz ha llevado a que las personas en sus creencias busquen al Señor Jesucristo de manera masiva.

La sociedad colombiana a pesar de todas estas grandes manifestaciones sigue cada vez más como se suele llamar en tiempos de pandemia:  en “indisciplina social”, en lo político se acrecienta la corrupción, el clientelismo, el gamonalismo y crecen los manzanillos en la tribuna pública ofreciendo lo que nunca van a cumplir, la economía es de rebusque, reafirmando lo que dijeran los Obispos Católicos en Puebla acerca de la brecha entre ricos y pobres, los ricos son cada vez menos en número y más ricos y los pobres mas numerosos y empobrecidos; la educación sigue siendo el aprendizaje de conocimientos pero no hay aprensión de competencias para poder renovar las estructuras humanas y ni qué decir de la salud, calificada por el Santo Padre Francisco como aquella que la pandemia ha dejado en evidencia de lo inoperante que es frente a una emergencia sanitaria como la que estamos viviendo.

¿Bueno y porqué toda esta lectura social? Porque si desde el Evangelio seguimos siendo creyentes y no discípulos, no lograremos ser agentes transformadores y no seremos conscientes de nuestra tarea en el mundo.

Las Vírgenes sensatas según el Evangelio de este Domingo son las que aceptaron estar despiertas, tener las lámparas encendidas, es decir las que adoptaron el estilo de vida del Señor Jesús. Las que se dejaron fascinar por su vida, lo conocen, El es el centro de su existencia, El es la razón de su ser.

En nuestra piedad popular talvez algunos se “sanen” pero no se “salven”. Los discípulos por supuesto también se sanaron de enfermedades graves como el ser usureros, guerrilleros, prostituidos, pero ellos permanecieron, hicieron que otros también fueran discípulos del Señor. Basta ver cómo el Señor sanó a Mateo de ser un indeseable cobrador de impuestos para Roma, a Simón el Zelote lo sanó de hacer parte de esa guerrillerada que quería tomarse el poder por la espada y la más elocuente a la Magdalena a quien le cambió totalmente su vida.

La propuesta Cristiana, el Reino de Dios es para ir detrás de Cristo, dejarnos llevar por los nuevos Profetas que nos enseñan a Cristo, que nos conducen a Él, que abiertamente son capaces de decir que no lo sigan a él, sino a quien el predica: a Jesucristo y a su Reinado.

Las vírgenes insensatas seguirán buscando salirle al paso a sus necesidades, seguirán creyendo a todo lo que les digan, pero sin creerle a Señor Jesucristo. El aceite de sus lámparas se secará por no estar junto al que es la Luz, al que no nos deja vivir en tinieblas. La Biblia, la Palabra de Dios será la gran desconocida y máximo aprenderán frases de memoria o la dejarán abierta en un salmo que mágicamente les traiga protección, seguirán al Pastor, al Párroco que gana más simpatía por sus chistes, por presentar una cruz de balso; la experiencia comunitaria no será cierta, pues tanta liturgia no permite el vivir con el Maestro en la oración, en el diálogo con el Señor, en el tener la oportunidad de conocer a sus hermanos de escuela para que mediante una mayéutica haya una verdadera construcción del significado del misterio de la salvación. 

Por lo tanto, en este domingo vayamos al encuentro con el Señor para ser sus discípulos.

Feliz Domingo.

Comentarios

  1. El Señor nos muestra en el Evangelio que siempre hay multitud, pero hace la diferencia entre los preparados, que en este caso son los que han dispuesto su corazón para dejar morar al Novio, y los que sencillamente querían entrar al baile, pero se olvidaron de agasajar lo más importante, el Novio. La Palabra nos prepara para que como discípulos del Señor, nosotros en comunidad nos gozemos de su presencia y le demos el primer lugar, así como las vírgenes sensatas que aguardaron pacientes y preparadas para la boda, que recibieron el llamado y estuvieron firmes a luz de la Palabra, sin importar la hora, el sueño, el cansancio, aún más, fieles a su servicio, porque fueron tentadas por las necias a dejar su aceite. Así mismo debemos actuar nosotros cada vez que recibimos la invitación del Novio, que es constantemente, llegar preparados a su encuentro, y no abandonarlo, permanecer firmes en su enseñanza, festejar con él hasta el final y no dejar que nos gane la tentación, porque siempre se nos presenta algo, siempre hay tropiezos, siempre tratan de apagar nuestra luz, al llamado del Señor. Son muchos los invitados, pero no todos entran a celebrar con el Señor.

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  2. El Señor nos muestra en el Evangelio que siempre hay multitud, pero hace la diferencia entre los preparados, que en este caso son los que han dispuesto su corazón para dejar morar al Novio, y los que sencillamente querían entrar al baile, pero se olvidaron de agasajar lo más importante, el Novio. La Palabra nos prepara para que como discípulos del Señor, nosotros en comunidad nos gozemos de su presencia y le demos el primer lugar, así como las vírgenes sensatas que aguardaron pacientes y preparadas para la boda, que recibieron el llamado y estuvieron firmes a luz de la Palabra, sin importar la hora, el sueño, el cansancio, aún más, fieles a su servicio, porque fueron tentadas por las necias a dejar su aceite. Así mismo debemos actuar nosotros cada vez que recibimos la invitación del Novio, que es constantemente, llegar preparados a su encuentro, y no abandonarlo, permanecer firmes en su enseñanza, festejar con él hasta el final y no dejar que nos gane la tentación, porque siempre se nos presenta algo, siempre hay tropiezos, siempre tratan de apagar nuestra luz, al llamado del Señor. Son muchos los invitados, pero no todos entran a celebrar con el Señor.

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