REFLEXION DOMINGO 24 DE ENERO

EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

“El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio” Mc 1, 14.20

Este Domingo es muy particular porque celebramos el Domingo de la Palabra de Dios, Domingo instituido por el Papa Francisco y será el segundo Domingo que se celebre bajo el lema: “Mantenga firme la Palabra de Vida” (Filipenses 2,16). La Palabra de Dios ha venido posicionándose en el lugar que siempre ha debido estar y es un gran logro que el Papa Francisco haya hecho un llamado para que los Pastores y fieles de la Iglesia valoremos y le demos importancia en nuestra vida Cristiana especialmente en la Liturgia.

La Iglesia Católica ha estado en deuda con los fieles al no haber enseñado, explicado y dado la oportunidad de que los bautizados toquen con sus propias manos leyendo la Sagrada Escritura y desde la enseñanza de la Iglesia logren hacer del libro Sagrado una luz en su cotidianidad.

Ciertamente se nota la diferencia cuando un bautizado conoce la Palabra de Dios, sus criterios, y su manera de vivir cambia totalmente, se ve claro el proceso de conversión porque hay un encuentro personal con Cristo a través de la Sagrada Escritura.

¿Qué sucede cuando un creyente no conoce la Palabra de Dios? Pues con seguridad sus criterios van a depender de lo que el predicador siente, vive y expresa; pues la Palabra de Dios exhorta a cada uno en su momento existencial y se hace necesario que el Predicador permita que el fiel Cristiano tenga la oportunidad de encontrarse con Dios que le habla, le sugiere, le invita y como lo encontramos en la Veritatis Splendor del Papa Francisco. El coloca su semilla en el sagrario de cada consciencia. Los Cristianos no católicos se han abanderado de la Biblia como fundamento y han logrado incomodar a muchos católicos por su falta de conocimiento del libro sagrado con temas recurrentes como la idolatría, la no virginidad de María, las promesas de Dios y otros temas que se convierten no en puente sino en un muro que ha dificultado el encuentro, la fraternidad y la oración entre cristianos. Tal vez éstos últimos lo hacen como una especie de falso empoderamiento al ver que en su antigua iglesia no se les dio la oportunidad de tener la Palabra de Dios y de interpretarla.

Me ha atraído la atención un artículo que leí la semana anterior en Vatican News del Arzobispo de Braga, Jorge Ferreira da Costa Ortiga que lleva por título: “El analfabetismo bíblico es preocupante”. Dice el Arzobispo que se hace necesario un mayor compromiso de dar a conocer la Palabra de Dios en las comunidades católicas mediante una “pastoral Bíblica” alejándose de la retórica y las ideas abstractas. De igual manera afirma “que si la Palabra debe conformar la vida de los individuos y las comunidades, también debe estructurar la sociedad como levadura”. Frente a ése criterio del Arzobispo de Braga, preocupa que hayan personas por doquier que se declaran cristianas y lleguen a ser elegidos a cargos en donde tienen poder de decisión y sus decisiones vayan en contravía con los fundamentos Bíblicos como el respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte, la justicia social, distributiva, reparativa, el respeto a la madre tierra y lo más aberrante el amangualarse con la maquinaria de la corrupción dejando así a los pobres sin posibilidades y generando cada vez una brecha más honda entre ricos y pobres. Creo que el analfabetismo bíblico como lo presenta el Arzobispo Ferreira da Costa existe y hay que iniciar una tarea titánica para que los pueblos que viven en oscuridad conozcan la gran luz abandonando todo proyecto pastoral que tenga muchas acciones para mantener entretenidos a los pastoras y sus ovejas sin ir al fundamento del Reino de Dios: las Sagrada Escrituras . “Estamos construyendo sobre arena”.

En el Evangelio que nos propone hoy la Liturgia de la Iglesia, San Marcos nos dice: “El Reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en el Evangelio”. Llamado del Señor a permitir que reine Dios en nuestras vidas en nuestras decisiones, permitir que la conversión sea converger a Él, a su amor y misericordia, a creer en su Buena Noticia, en su Evangelio de Salvación.

En éste Domingo de la Palabra de Dios hay que dejarnos llevar por esa invitación a colocar en primer lugar el Reinado de Dios en la sociedad, en las familias, en nuestras Iglesias y no absolutizar nada ni nadie que esté por debajo de lo absoluto. Según el Evangelio de San Marcos el objetivo de Jesús es el Reinado de Dios, ósea una sociedad justa, fraterna, en donde haya igualdad para todos, tal como Dios la quiere.

Si Dios reina en el mundo podremos gozar de la anhelada paz, justicia y fraternidad entre los pueblos y naciones, programa de vida del Señor Jesucristo entre nosotros. Proyecto que debe asumir quien se considere cristiano, o discípulo el Señor. Nuestra tarea no puede seguir siendo hacer de los signos del Reino de Dios como lo son los sacramentos sólo festividades sociales o de supersticiones sino vivencias de la presencia de Dios entre nosotros. Desaprender todas éstas vivencias ritualistas, sociales, económicas y mágicas nos llevará mucho tiempo, pero si construimos sobre la Palabra de Dios y la sana y verdadera tradición de la Iglesia con seguridad podremos ver algunos destellos del Reinado de Dios.

Nos queda mucho por hacer desde la Palabra de Dios, tarea compleja y en competencia desleal con los mercaderes de la fe, con los oportunistas que con lisonjas se aseguran un escaño en el poder de las iglesias, con los que han hecho del cristianismo una sala para el recreacionismo dominical olvidando la cruz, el compromiso social y el testimonio, con los palabreros que solo endulzan los afectos buscando decirle a sus ovejas aquello que les gustaría que les dijeran y con los que usan las iglesias como plataformas para llevar a realización sus intereses particulares.

Dejar que Dios reine y que seamos sus instrumentos es una tarea de vida, es un compromiso que nos ha de llevar a desaprender y romper esquemas para asumir con alegría y libertad el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Deseo finalizar ésta reflexión con unas palabra del Pbro José Antonio Pagola en su acostumbrada reflexión dominical en su pagina “Grupos de Jesús” : Una de las «herejías» más graves que se ha ido introduciendo en el cristianismo es hacer de la Iglesia lo absoluto. Pensar que la Iglesia es lo central, la realidad ante la cual todo lo demás ha de quedar subordinado; hacer de la Iglesia el «sustitutivo» del reino de Dios; trabajar por la Iglesia y preocuparnos de sus problemas, olvidando el sufrimiento que hay en el mundo y la lucha por una organización más justa de la vida.

Feliz Domingo.

Mag, Sady Espinel Aldana, Pbro.


Comentarios

  1. Venimos de una Iglesia tradicional y facilista, que se ha ocupado al igual que enseño a sus feligreses a cumplir, al hacer por hacer, especialmente porque nuestra Iglesia hace parte de la vida social, mas no de la vida en comunidad. Es cierto que no debemos generalizar pero el mayor porcentaje no se preocupo por lo y Él más importante, la esencia del Señor Jesús, y donde está su vida, su pasión, su obediencia, docilidad y demás virtudes si no en la Palabra de Dios. Nos a hecho falta conocer, estudiar y vivir desde la verdad de Dios, desde su amor plasmado primero en la Palabra, para luego convertirse en la carne, y así redimir a toda la humanidad. Que este sea el comienzo de un nuevo caminar, de poder hacer lo de los ninivitas que se convirtieron y aceptar con un Sí rotundo el llamado que nos hace el Señor, vengan y lo verán.

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