REFLEXION DOMINGO 24 DE ENERO
EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS
“El Reino de Dios
está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio” Mc 1, 14.20
La Iglesia Católica ha estado en deuda con los fieles al no
haber enseñado, explicado y dado la oportunidad de que los bautizados toquen
con sus propias manos leyendo la Sagrada Escritura y desde la enseñanza de la
Iglesia logren hacer del libro Sagrado una luz en su cotidianidad.
Ciertamente se nota la diferencia cuando un bautizado conoce
la Palabra de Dios, sus criterios, y su manera de vivir cambia totalmente, se
ve claro el proceso de conversión porque hay un encuentro personal con Cristo a
través de la Sagrada Escritura.
¿Qué sucede cuando un creyente no conoce la Palabra de Dios?
Pues con seguridad sus criterios van a depender de lo que el predicador siente,
vive y expresa; pues la Palabra de Dios exhorta a cada uno en su momento
existencial y se hace necesario que el Predicador permita que el fiel Cristiano
tenga la oportunidad de encontrarse con Dios que le habla, le sugiere, le
invita y como lo encontramos en la Veritatis Splendor del Papa Francisco. El coloca
su semilla en el sagrario de cada consciencia. Los Cristianos no católicos se
han abanderado de la Biblia como fundamento y han logrado incomodar a muchos
católicos por su falta de conocimiento del libro sagrado con temas recurrentes
como la idolatría, la no virginidad de María, las promesas de Dios y otros
temas que se convierten no en puente sino en un muro que ha dificultado el encuentro,
la fraternidad y la oración entre cristianos. Tal vez éstos últimos lo hacen
como una especie de falso empoderamiento al ver que en su antigua iglesia no se
les dio la oportunidad de tener la Palabra de Dios y de interpretarla.
Me ha atraído la atención un artículo que leí la semana anterior
en Vatican News del Arzobispo de Braga, Jorge Ferreira da Costa Ortiga que
lleva por título: “El analfabetismo bíblico es preocupante”. Dice el Arzobispo
que se hace necesario un mayor compromiso de dar a conocer la Palabra de Dios
en las comunidades católicas mediante una “pastoral Bíblica” alejándose de la
retórica y las ideas abstractas. De igual manera afirma “que si la Palabra debe
conformar la vida de los individuos y las comunidades, también debe estructurar
la sociedad como levadura”. Frente a ése criterio del Arzobispo de Braga, preocupa
que hayan personas por doquier que se declaran cristianas y lleguen a ser
elegidos a cargos en donde tienen poder de decisión y sus decisiones vayan en
contravía con los fundamentos Bíblicos como el respeto a la vida desde la
concepción hasta la muerte, la justicia social, distributiva, reparativa, el respeto
a la madre tierra y lo más aberrante el amangualarse con la maquinaria de la corrupción
dejando así a los pobres sin posibilidades y generando cada vez una brecha más
honda entre ricos y pobres. Creo que el analfabetismo bíblico como lo presenta
el Arzobispo Ferreira da Costa existe y hay que iniciar una tarea titánica para
que los pueblos que viven en oscuridad conozcan la gran luz abandonando todo
proyecto pastoral que tenga muchas acciones para mantener entretenidos a los
pastoras y sus ovejas sin ir al fundamento del Reino de Dios: las Sagrada
Escrituras . “Estamos construyendo sobre arena”.
En el Evangelio que nos propone hoy la Liturgia de la Iglesia,
San Marcos nos dice: “El Reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en el
Evangelio”. Llamado del Señor a permitir que reine Dios en nuestras vidas en
nuestras decisiones, permitir que la conversión sea converger a Él, a su amor y
misericordia, a creer en su Buena Noticia, en su Evangelio de Salvación.
En éste Domingo de la Palabra de Dios hay que dejarnos
llevar por esa invitación a colocar en primer lugar el Reinado de Dios en la
sociedad, en las familias, en nuestras Iglesias y no absolutizar nada ni nadie
que esté por debajo de lo absoluto. Según el Evangelio de San Marcos el
objetivo de Jesús es el Reinado de Dios, ósea una sociedad justa, fraterna, en
donde haya igualdad para todos, tal como Dios la quiere.
Si Dios reina en el mundo podremos gozar de la anhelada paz,
justicia y fraternidad entre los pueblos y naciones, programa de vida del Señor
Jesucristo entre nosotros. Proyecto que debe asumir quien se considere cristiano,
o discípulo el Señor. Nuestra tarea no puede seguir siendo hacer de los signos
del Reino de Dios como lo son los sacramentos sólo festividades sociales o de
supersticiones sino vivencias de la presencia de Dios entre nosotros. Desaprender
todas éstas vivencias ritualistas, sociales, económicas y mágicas nos llevará
mucho tiempo, pero si construimos sobre la Palabra de Dios y la sana y
verdadera tradición de la Iglesia con seguridad podremos ver algunos destellos
del Reinado de Dios.
Nos queda mucho por hacer desde la Palabra de Dios, tarea
compleja y en competencia desleal con los mercaderes de la fe, con los
oportunistas que con lisonjas se aseguran un escaño en el poder de las iglesias,
con los que han hecho del cristianismo una sala para el recreacionismo
dominical olvidando la cruz, el compromiso social y el testimonio, con los
palabreros que solo endulzan los afectos buscando decirle a sus ovejas aquello
que les gustaría que les dijeran y con los que usan las iglesias como
plataformas para llevar a realización sus intereses particulares.
Dejar que Dios reine y que seamos sus instrumentos es una
tarea de vida, es un compromiso que nos ha de llevar a desaprender y romper
esquemas para asumir con alegría y libertad el Evangelio de Nuestro Señor
Jesucristo.
Deseo finalizar ésta reflexión con unas palabra del Pbro José Antonio Pagola en su acostumbrada reflexión dominical en su pagina “Grupos de Jesús” : Una de las «herejías» más graves que se ha ido introduciendo en el cristianismo es hacer de la Iglesia lo absoluto. Pensar que la Iglesia es lo central, la realidad ante la cual todo lo demás ha de quedar subordinado; hacer de la Iglesia el «sustitutivo» del reino de Dios; trabajar por la Iglesia y preocuparnos de sus problemas, olvidando el sufrimiento que hay en el mundo y la lucha por una organización más justa de la vida.
Feliz Domingo.
Mag, Sady Espinel Aldana, Pbro.
Venimos de una Iglesia tradicional y facilista, que se ha ocupado al igual que enseño a sus feligreses a cumplir, al hacer por hacer, especialmente porque nuestra Iglesia hace parte de la vida social, mas no de la vida en comunidad. Es cierto que no debemos generalizar pero el mayor porcentaje no se preocupo por lo y Él más importante, la esencia del Señor Jesús, y donde está su vida, su pasión, su obediencia, docilidad y demás virtudes si no en la Palabra de Dios. Nos a hecho falta conocer, estudiar y vivir desde la verdad de Dios, desde su amor plasmado primero en la Palabra, para luego convertirse en la carne, y así redimir a toda la humanidad. Que este sea el comienzo de un nuevo caminar, de poder hacer lo de los ninivitas que se convirtieron y aceptar con un Sí rotundo el llamado que nos hace el Señor, vengan y lo verán.
ResponderEliminar