REFLEXION EVANGELIO 21 DE FEBRERO

EL DESIERTO ES EL LUGAR PRIVILEGIADO PARA CRECER EN ESPIRITUALIDAD.

“…El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás...” San Marcos 1, 12-15

Nos encontramos de nuevo en el camino de Galilea, y estamos en ésta ocasión acompañando al señor Jesús que es conducido por el Espíritu al desierto. El Señor Jesús aún no ha iniciado su camino profético, primero el Espíritu lo conduce al Desierto, allí va a estar cuarenta días y cuarenta noches, allí lo va a tentar satanás, vivirá entre alimañas y los Ángeles le servirán.

En estas breves líneas del Evangelio de este Domingo, San Marcos quiere presentarnos un resumen de las tentaciones, o las pruebas básicas vividas por Jesús hasta su ejecución en la cruz.

Seguimos nosotros recorriendo el camino de Galilea en este primer domingo de cuaresma; hemos venido descubriendo que la vida cristiana es un caminar con el señor Jesús, vamos a adentrarnos en una fascinante caminata, en una fascinante aventura en el tiempo de cuaresma.  El miércoles de ceniza tuvimos la gran oportunidad de reconocer que somos polvo y al polvo regresaremos, pero que la iglesia nos ofrece 40 días para contemplar, para mirar nuestra fragilidad y en esos 40 días vamos a ser llamados nuevamente por la palabra de Dios a la conversión, “conviértanse, está cerca el Reino de Dios” esa hermosa conversión a la cual nos llama la palabra de Dios la vamos hacer mirando, escuchando, caminando con el señor Jesús.

Queridos hermanos éste camino de Galilea es muy apasionante, vamos a ir poco a poco descubriendo como el señor Jesús no tuvo una vida muy tranquila; El Señor Jesús vivió impulsado por el Espíritu, Pero sintió cómo en su propia carne estaba continuamente atacando la fuerza del mal, vamos a descubrir en éstos cuarenta días una entrega apasionada al proyecto de Dios. Jesús es fiel al Reino de Dios. Su vida en testimonio, en entrega, en fidelidad al Reino de Dios no es más que una existencia continua en medio de conflictos y tensiones. Descubriremos y es muy importante que lo hagamos: que el Cristiano debe estar continuamente en una tensión, y es una tensión propia cuándo el espíritu nos arrebata, vamos a tener que luchar contra la fuerza del mal, contra lo institucional que nos quiere ahogar, contra el tradicionalismo que nos quiere distraer, es importante que volvamos a vivir la misma experiencia que vivió el señor Jesús. El Espíritu lo empuja al desierto. No es una vida cómoda el desierto, el calor en el día y el intenso frío en la noche. Eso significan las pruebas, tú y yo hemos experimentado las pruebas y necesitamos seguir experimentando pruebas, pues de lo contrario no estaríamos vivos, una persona que está viva y camina con el Señor Jesús en esta experiencia de Galilea necesita vivir riesgos, tentaciones construir el Reino de Dios y su justicia, anunciar a Dios sin falsearlo, trabajar por un mundo más humano será siempre una manera de vivir en el desierto, arriesgándolo todo.

Todo aquello que para Jesús fue apasionante debe ser también apasionante para nosotros los seguidores,  literalmente no Vamos a ir al desierto, pero si nos podemos ubicar en tantos desiertos existenciales de nuestra propia vida, en estos momentos basta solamente con tener una mirada en esos lugares donde no se sabe si hay día y noche, basta escuchar el testimonio de nuestros hermanos  que han superado la sala de cuidados intensivos y su experiencia desgarradora, las lámparas de las UCI día y noche están encendidas, médicos, enfermeras  corren de aquí para allá respondiendo a los llamados de quienes luchan contra la COVID y los lamentos de los médicos y personal de la salud que dan la hora de quienes acaban e fallecer. Las personas que tienen un poco de conciencia se encuentran en ese desierto, y seguramente la tentación más grande es pensar que Dios nos ha abandonado, o reconocer que ya todo se está acabando, la esperanza se esfuma toralmente. Cuántos desiertos podríamos nosotros experimentar: el desierto de nuestros hermanos desempleados, el desierto de las personas que han caído en la prostitución,  el desierto de  Padres de familia que esperan hasta altas horas de la madrugada a sus hijos que están fuera y que seguramente están consumiendo alucinógenos, el desierto de muchas madres que esperan con desespero a sus esposos, el desierto de muchos hombres y mujeres que desearían vivir de una manera más digna; ése desierto es la experiencia humana  al cual estamos invitados en ésta cuaresma; la Iglesia como madre y maestra nos presenta éste desierto de cuarenta días llamado cuaresma para que aprendamos del Señor Jesús, sólo cuando pasemos por el desierto debemos salir victoriosos a proclamar el Reino de Dios. Qué hermosa experiencia la que hemos vivido este miércoles de inicio de cuaresma, donde al tocar con nuestras propias manos la ceniza nos dimos cuenta que era necesario pasar por una autoevaluación, por un auto-reconocimiento, por una autocrítica, tocando nuestra pequeñez, somos como el barro en manos del Alfarero, frágiles, pero en sus manos permanecemos en la esperanza de que haga de nosotros personas nuevas, es decir su torno que esculpe hombres nuevos es  el desierto en donde encontraremos toda clase de alimañas pero si somos dóciles a su palabra podremos rechazar al maligno para continuar nuestra prueba y salir triunfantes a Evangelizar y a proclamar dentro de cuarenta días  como bautizados que hemos resucitado con Cristo.

Saldremos victoriosos y los diablos que quieren truncar nuestro camino de Galilea no podrán contra nosotros, porque hemos descubierto en la Palabra de Dios que, si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Feliz semana.

Mg. Sady Espinel Aldana, Pbro.

YOUTUBE: Mensajes P. San José.

Comentarios

  1. Muchas gra0cias padre x compartir .el evangelio para los q no pidemos estar presentes en un templo.

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