REFLEXION DOMINGO DE RAMOS
JESÚS ASUME SU PROPIA MUERTE DESPUÉS DE SER ACLAMADO COMO REY POR UN GRUPO DE PERSONAS SENCILLAS Y HUMILDES.
“Se rebajó hasta someterse
incluso a la muerte, y una muerte de cruz” Filipenses 2, 6-11
Asistimos como cristianos a una nueva semana que por tradición
la hemos llamado Santa, aunque no lo logre ser en su totalidad como su nombre
lo indique, pero durante siglos ha llevado como diría el Indio Rómulo: el
apelativo: “santa”
Este año nuevamente la celebración de los días santos está
enmarcada por una coyuntura pandémica y eso puede llegar a ser más interesante
que la visión de frustración que expresan algunos.
El religare, el disponernos a tener momentos espirituales es
lo que hace que una manifestación de fe se convierta en religión. De ahí viene la
razón de ser de la expresión “religión”, del “religare” de la decisión personal
y colectiva de escuchar, ver, experimentar, sentir y seguir una deidad.
Nosotros los Cristianos que tenemos nuestras raíces en
Jerusalén, lugar de culto central para las tres grandes religiones monoteístas
de la humanidad, hemos venido asistiendo éstos días a reflexionar en la Gracia
que emana del árbol de la cruz con todo el trasfondo Teológico de la Pascua
Judía y la de Resurrección.
¿Por qué tantos lamentos al tener limitaciones en la
celebración de esta semana santa? Respuesta que tiene muchos variables si la miramos
en el caleidoscopio de la sociedad actual, matizada de diversos colores.
Algo muy interesante con la aparición de la COVID 19 es que
ha sacado a flote lo que en verdad no sirve para la humanidad, cuestionando
ciertos estilos de vida y ayudándonos a profundizar en lo fundamental. Por ejemplo,
el Papa Francisco haciendo una relectura de esta pandemia ha gritado al mundo
que es más importante la ecología que la economía y así muchos otros líderes
mundiales han venido desde su hermenéutica advirtiendo sobre lo fundamental.
De igual manera como cristianos necesitamos ir a lo
fundamental. Hay una expresión muy usada en el sur de España que reza: “no hay
que creer en los rejos de las campanas”. Cierto, a veces nos quedamos creyendo
en cosas, en ritos, pero nos hemos olvidado de vivir el misterio de la fe.
¿Qué es lo fundamental en estos días? Que la santidad que
debe enmarcar la semana se traduzca en silencio, en ir a las fuentes Sagradas
de aquello que celebramos y beber de la Gracia que emana de la cruz y
resurrección del Señor.
En una visita que realicé a un convento que se encuentra en el
desierto de Ráquira me llamó mucho la atención unos frescos que hay en las
paredes que representan parte de la Historia de la Salvación, pero el porqué de
esos frescos me fascinó aún más por su objetico comunicativo, celebrativo y
pedagógico.
Ellos están allí, porque en el desierto de la candelaria, en
Ráquira había una encomienda y los misioneros para poder evangelizar y los indígenas
al no saber leer el castellano o el latín, entonces les hacían un recorrido por
estos pasillos con pinturas alegóricas de los momentos especiales de la Historia
de la Salvación.
Mi invitación es para que en estos días no extrañemos las
procesiones, pues ellas no son más que representaciones. Según Manuel Castell,
estamos en la sociedad del conocimiento y la información. Hemos llegado a un
momento histórico en donde hay insondables estudios de nuestra fe, estudios
arqueológicos, históricos, Bíblicos que en verdad nos ayudan a tener un conocimiento
cierto y cercano. La internet en sus repositorios nos acerca a tener una visión
mas cercana de los lugares, momentos y circunstancias del Señor Jesucristo.
¿Pero es una semana entonces de estudio? Claro que no, pero
la fe debe pasar por la razón. El segundo paso es participar en nuestra
comunidad, con nuestros hermanos, con los que tienen un mismo sentir, dice el
libro de los Hechos de los Apóstoles: “se adherían al grupo de los creyentes
nuevas personas”. Celebrar con los hermanos de fe, con la comunidad; gran insistencia
hace la Iglesia para que seamos comunidad, para que nos miremos, nos reconozcamos,
nos sirvamos y caminemos juntos entorno a un mismo Señor.
Las limitaciones, entre comillas, se han de convertir en una
fortaleza, en un momento para estar en silencio, en ir a la Sagrada Escritura,
en celebrar de manera domestica nuestra fe y luego en comunidad. El tener la
posibilidad de congregarnos en los templos previa inscripción nos da la
posibilidad de que los pastores conozcamos nuestro rebaño y el rebaño se
conozca entre sí en torno al un mismo Señor, una misma fe y un mismo sentir.
No sintamos amargura ni odio hacia nuestros mandatarios por
las diversas restricciones, al contario veámoslo como un tiempo para acrisolar
nuestra conciencia y nuestra voluntad.
Vivamos hoy Domingo la entrada triunfal el Señor a la ciudad
que suelen asesinar a los profetas, allí en donde El con sus discípulos
celebrará la Pascua, lugar en donde no va a renunciar a la muerte, sino que,
por el contrario: en obediencia irá como “cordero llevado al matadero”.
Reflexionemos en la actitud constante del Señor: “desvivirse”
por los demás, por los más pobres, los enfermos y excluidos. Su muerte sellará
ahora su vida, morirá por fidelidad al Padre y solidaridad con nosotros.
Hermoso domingo para entrar también a la Jerusalén de nuestro
propio compromiso, de nuestra propia pascua. Pascua en hebreo significa “paso”.
Jesús pasa de la muerte a la vida, redime nuestros pecados y nos alcanza su Gracia,
llevándonos así del paso del pecado a la vida nueva.
¿Cuál va a ser nuestra pascua? ¿Entraremos a cuál Jerusalén?
Haremos parte de los que gritan: “viva el Rey de los Judíos y luego el viernes santo
gritaremos: “crucifícalo?” ¿De qué lado estaremos, o seremos simples espectadores
de una semana santa más en nuestra vida?
Feliz Domingo.
Excelente reflexión Pbro. Sady, a la que nos invita en estas semana próxima a finalizar la Cuaresma, somos cristianos que debemos asumir constante compromiso como iglesia, realizando obras que agradan a JESÚS, dejando a un lado tanto cuestionamiento de quienes gobiernan las Naciones y dejando que cristo siga guiando nuestro nuestro existir.
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