Domingo del Bautismo del Señor.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,15-16.21-22):
En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que
yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará
con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también
Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el
Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino
una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».
Palabra del Señor
REFLEXION:
El evangelio de hoy se abre con una constatación
significativa: “el pueblo estaba a la expectativa”. Es fácil imaginarse de qué
cosa: el esclavo esperaba la libertad el pobre, una vida mejor; el jornalero
explotado, la justicia; el enfermo, la salud; la mujer humillada y violentada,
la recuperación de su dignidad. Todos aspiraban a un mundo nuevo donde no se
dieran más abusos entre los hombres, donde desaparecieran las prevaricaciones,
la corrupción, y se establecieran relaciones de paz.
Era sobre todo en el campo religioso en el que pueblo
alentaba la esperanza, quizás no de todo consciente, de un cambio radical.
Hacía trecientos años que se había apagado la voz de los profetas, el Cielo se
había cerrado y el silencio de Dios era considerado como un merecido castigo
por los pecados cometidos.
Dejando a un lado las imágenes de un Dios aliado fiel, padre
afectuoso, tierno esposo, los guías espirituales del pueblo, habían comenzado,
desde hacía siglos, a presentar al Señor, sobre todo, como un legislador severo
e intransigente. La religión no comunicaba ya alegría, sino inquietud, miedo,
angustia. Una vida así era insostenible, ¡Algo tenía que cambiar!
Juan Bautista en el desierto había anunciado un bautismo
como signo de conversión, es decir, de cambio de vida, para el perdón de los
pecados. La respuesta es inesperada: todo el pueblo acude a él, la gente tiene entendido
que el perdón de los pecados no puede tener lugar en el templo, con un acto
litúrgico, con un sacrificio al Señor, sino a través de un cambio de vida.
Las personas que estaban a la expectativa de un cabio acudieron
al bautismo de Juan, menos las autoridades judías que mediante la institución
religiosa buscaban conservar una religión de leyes y preceptos con la figura de
un Dios lejano y castigador.
El pueblo cree haber identificado a este profeta en el
desierto como el liberador esperado de Israel. Pero Juan inmediatamente aclara
que no lo es. Juan respondió a todos diciendo: "Yo los bautizo con
agua", es decir, te sumerjo en un líquido que es externo al hombre, que es
señal de cambio de vida para obtener el perdón de los pecados. "Pero viene
quien es más fuerte que yo", y aquí el evangelista usa una expresión que
debe entenderse en el contexto cultural de la época para: "No soy digno de desatar los cordones de sus
sandalias".
El Pueblo ha entendido que es necesario sumergirse en las
aguas para el perdón de los pecados como signo de conversión y allí también entra
en escena el mismo Jesús, aquél a quien Juan el Bautista, hasta el momento considerado
como el Mesías no es digno de desatarle la correa de sus sandalias.
Pero, ¿por qué se bautiza Jesús? El bautismo fue un símbolo
de muerte para el pueblo. Morir al pasado, a lo que fue un estado, para empezar
una vida nueva. También para Jesús el bautismo es signo de muerte, no de un
pasado de pecado que no tiene, sino la aceptación de la muerte en el futuro.
Jesús dirá más adelante en este mismo evangelio que hay un bautismo en que debe
ser bautizado y se angustia hasta que llega este momento.
Se trata de su muerte. Por tanto, para Jesús, ir a ser
bautizado significa: por fidelidad al amor de Dios aceptar la persecución e
incluso la muerte. Jesús, habiendo también recibido el bautismo, estaba en
oración, el cielo se abrió. ¿Qué significa este cielo abierto? Es comunicación
permanente y definitiva del hombre con Dios El cielo indica la realidad divina.
Y el Espíritu Santo descendió sobre él, el artículo definido
indica totalidad. El espíritu es la fuerza, la energía del amor de Dios, que
desciende sobre Jesús ¿Por qué el evangelista indica en forma corporal? Es decir,
realmente, completamente; como una paloma La imagen de la paloma recuerda
varios elementos, se trata del ícono de la creación cuando el Espíritu de Dios
se cernía sobre las aguas y en la interpretación rabínica se decía que era como
una paloma, así en Jesús está la nueva creación. Especialmente dibuja la paloma
que sale del arca de Noé, después del diluvio, como señal de perdón.
Este domingo nos puede ayudar a reflexionar en nuestro Bautismo
Sacramento, ya la Arquidiócesis de Bucaramanga nos ha venido invitando a vivir
nuestro Bautismo y si Bíblicamente lo hacemos vamos a descubrir que bautizarnos
significa sumergirnos en Cristo.
Feliz Domingo del Bautismo del Señor.
Sady Daniel, Pbro.
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